Escuchar aquello que el cuerpo intenta decirnos
Vivimos en una época donde las personas cuidan cada vez más su alimentación, hacen ejercicio, buscan estabilidad económica y aprenden nuevas herramientas para crecer. Sin embargo, muchas veces seguimos olvidando algo esencial: escuchar lo que sentimos.
El cuerpo humano habla constantemente. A veces lo hace a través del cansancio, del estrés, de un dolor persistente o de síntomas que aparecen sin explicación aparente. Y aunque solemos enfocarnos únicamente en aliviar lo físico, cada vez más personas comienzan a preguntarse si detrás de ciertos malestares existe también una carga emocional que no ha sido atendida.
Sobre este tema conversamos con Maru Elizondo, terapeuta especializada en descodificación biológica, quien compartió con Metanoía una visión profunda sobre la relación entre emociones, cuerpo y memoria emocional.
Para Maru, la descodificación biológica no sustituye ningún tratamiento médico o psicológico. La define como un acompañamiento terapéutico complementario basado en las cinco leyes biológicas desarrolladas por el doctor Ryke Geerd Hamer, médico alemán que comenzó a investigar la relación entre el estrés emocional y los síntomas físicos después de atravesar una tragedia personal.
Uno de los puntos más impactantes de la conversación fue entender que, según esta mirada, antes de que aparezca un síntoma físico suele existir una situación de estrés intenso que la persona vivió de manera inesperada, dramática y en silencio. Lo que la descodificación llama “bioshock”.
Maru explica que el cuerpo activa programas biológicos de supervivencia cuando una emoción no logra gestionarse adecuadamente en el momento en que ocurre. Y muchas veces, aquello que creemos completamente físico puede estar conectado con emociones guardadas durante años.
Durante la entrevista surgió un tema con el que millones de personas se sentirán identificadas: el sobrepensamiento y el miedo al futuro.
¿Cuántas veces imaginamos escenarios negativos que todavía no existen? ¿Cuántas veces el cuerpo reacciona con ansiedad, tensión o angustia a algo que ni siquiera ha sucedido?
Para Maru, el inconsciente no distingue entre algo real, imaginario o simbólico. Si una persona vive constantemente anticipando miedo, el cuerpo puede reaccionar como si esa amenaza estuviera ocurriendo realmente.
La terapeuta explica que muchos de estos temores tienen raíz en experiencias anteriores, heridas emocionales o memorias acumuladas desde la infancia. Y precisamente ahí comienza el trabajo terapéutico: ayudar a resignificar aquello que quedó atrapado emocionalmente para que la persona pueda vivir desde un lugar más libre y consciente.
Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista llegó cuando Maru compartió su propia experiencia personal.
Antes de convertirse en terapeuta, fue paciente. Durante meses vivió episodios donde sentía que se ahogaba todas las noches. El miedo era tan intenso que llegó a pensar que podía morir.
A través de una sesión de descodificación biológica descubrió que el origen emocional de su síntoma estaba relacionado con una memoria transgeneracional ligada a un tío fallecido antes de que ella naciera. Compartían nombre y una conexión emocional inconsciente que, según explica, quedó registrada en su historia familiar.
Tras trabajar terapéuticamente esa memoria mediante actos simbólicos y conciencia emocional, los episodios desaparecieron por completo. Nunca volvieron a repetirse.
Más allá de creer o no en determinadas corrientes terapéuticas, la entrevista deja algo muy claro: las emociones tienen un impacto real sobre nuestra calidad de vida.
La manera en que pensamos, reaccionamos y acumulamos tensión afecta nuestro bienestar diario. Y quizá una de las enseñanzas más importantes de esta conversación es entender que observar nuestras emociones no es debilidad, sino una forma de autocuidado profundo.
Maru también habló sobre algo que muchas veces ignoramos: la memoria corporal.
Explicó que existen emociones y experiencias que quedan registradas en el cuerpo y que, en ciertos momentos de estrés, pueden activarse nuevamente. Incluso habló de memorias familiares o patrones emocionales heredados inconscientemente dentro del sistema familiar.
Aunque para algunas personas estos conceptos puedan parecer difíciles de comprender, cada vez existen más investigaciones sobre la relación entre estrés crónico, sistema nervioso, trauma emocional y enfermedades físicas. La neurociencia y la psicología moderna han demostrado cómo el cuerpo almacena experiencias emocionales y cómo el estrés sostenido puede afectar profundamente nuestra salud física y mental.
Tal vez por eso hoy más personas buscan herramientas que les permitan conocerse mejor, comprender sus emociones y dejar de vivir reaccionando automáticamente al miedo.
La entrevista también dejó una reflexión importante sobre la abundancia y el bienestar.
Porque muchas veces las personas intentan cambiar únicamente lo externo: el trabajo, la pareja, el dinero o las circunstancias. Pero cuando el miedo, la culpa o la sensación de insuficiencia siguen presentes dentro, los mismos patrones terminan repitiéndose de distintas maneras.
El verdadero cambio comienza cuando aprendemos a mirar hacia dentro.
Cuando dejamos de ignorar lo que sentimos.
Cuando entendemos que cuidar nuestra mente y nuestras emociones es tan importante como cuidar nuestro cuerpo.
Y ahí empieza la verdadera transformación: no solo en la salud, sino también en la manera en que vivimos, amamos y construimos nuestra realidad.
Porque al final, todo aquello que no expresamos… de alguna manera busca ser escuchado.
